El pasado sábado tuvo lugar en Chiclana uno de esos momentos que han de quedar grabados a fuego en las retinas de los aficionaos. Carlos, uno de los mejores aficionaos que el arte flamenco ha conocido, organizaba un merecido homenaje a toda una deidad jonda, y como no, lo hacía coincidiendo con la reinauguración del Templo Flamenco. El Templo es un rinconcito que Carlos tiene totalmente destinado al arte jondo, y que tras un tiempo sin actividad echa a andar de nuevo con la mejor de las intenciones. Nada más que hay que ver el cartel que preside la sala: "se prohíbe el cante malo".
| Juan Villar y Rancapino en el Templo Flamenco |