Si el primer día del memorial Enrique Morente fue bueno, lo de ayer en el Teatro Circo Price fue
mágico, algo que sin duda quedará grabado recuerdo de los aficionaos. Quizás
las ganas, quizás la emoción, quizás la inspiración, quizás la improvisación, quizás el recuerdo, quizás el Gran Wyoming, quizás.
Todos los artistas que pasaron por el escenario lo hicieron
con un aura especial, con una inspiración súbita. Tal vez poseídos por la
energía de Enrique. Cuando el artista hace las cosas con el alma, con verdadera
sensibilidad, es capaz de transmitir su verdad al público, y esto es lo que
ocurrió ayer en el segundo día del memorial.