Si el viernes pasó por las tablas de la
Sala García Lorca el poderío de Aurora
Vargas, el sábado fue el turno de su marido, Pansequito, que logró colmatar
dicha sala de la
Fundación Casa Patas. No son muchas las ocasiones en las que
se deja ver el cantaor portuense (aunque linense de naciemiento), por ello la
expectación era máxima.