Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Valencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Valencia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de junio de 2014

Siempre fresco Pansequito


Si el viernes pasó por las tablas de la Sala García Lorca el poderío de Aurora Vargas, el sábado fue el turno de su marido, Pansequito, que logró colmatar dicha sala de la Fundación Casa Patas. No son muchas las ocasiones en las que se deja ver el cantaor portuense (aunque linense de naciemiento), por ello la expectación era máxima.


domingo, 1 de junio de 2014

Y con Aurora llegó la fiesta


La noche de ayer en la Fundación Casa Patas se presumía como una gran fiesta flamenca, y es que pasaba por allí una de las dueñas del compás y el ritmo. La Sala García Lorca recibía a Aurora Vargas dentro del ciclo Flamenco en San Isidro con un lleno absoluto y unas ganas tremendas de sentir su arte.


sábado, 31 de mayo de 2014

Perico El Pañero y los caprichos del duende


La noche se presumía especial, y así fue. El Círculo Flamenco de Madrid haciendo alarde de una sensibilidad especial por el arte flamenco volvía a contar con un cantaor único en su especie, quizás poco conocido aun, pero sin duda es un nombre, el de Perico El Pañero, que empieza a resonar con fuerza en los mentideros de los flamencos más cabales.

lunes, 31 de marzo de 2014

Los soníos negros de Tía Juana enamoran en Casa Patas


El espectáculo vivido la noche del viernes en la Fundación Casa Patas y protagonizado por Tía Juana la del Pipa es de los que me hacen creer en la pureza del flamenco. En la autenticidad de un cante que sale del alma y de lo vivido, en una manera de cantar sin imposturas ni caretas, en la profunda queja que sale de las entrañas de la jerezana porque es lo que mejor sabe hacer. Ella es cantaora, pero no sabe por qué, un día se encontraba cantando por soleá con 10 añitos sin saber lo que cantaba ni por qué cantaba, simplemente lo hacía. Lo llevaba dentro.


Tía Juana la del Pipa y José del Mijita

domingo, 10 de noviembre de 2013

La Macanita: un eco en peligro de extinción


Por segundo día consecutivo, la afición volvió a responder con un lleno hasta la bandera al ciclo Flamencos por derecho organizado por la Fundación Casa Patas. No sorprende teniendo en cuenta el nivel artístico y el intimismo de los recitales. Para mayor satisfacción, Martín Guerrero, dueño de Casa Patas, es un tipo que está pendiente de todos y cada uno de los asistentes, dándoles el mejor acomodo y prestándose con amabilidad a cada uno de ellos. Con la prensa no es menos, y esto es de agradecer porque permite que se pueda trabajar con facilidad.

Con estos ingredientes bien cocinados era el turno de Tomasa Guerrero La Macanita, que como Jesús, estuvo acompañada por Manuel Valencia a la guitarra y Macano y Chícharito al compás.

Tomasa Guerrero La Macanita

sábado, 9 de noviembre de 2013

Jesús Méndez deja el listón muy alto en Casa Patas


Ayer dio comienzo el ciclo Flamencos por derecho en la Fundación Casa Patas, un ciclo con el que los aficionaos más cabales empiezan a frotarse las manos al ver la pléyade de grandes artistas programados, pero especialmente es el contexto y el formato donde se enmarca el que lo hace especial.

El encargado de abrir esta serie de recitales de flamenco a pelo (sin megafonía) fue el jerezano Jesús Méndez, que estuvo acompañado por la enduendada guitarra de Manuel Valencia. Hablamos sin duda de una de las parejas mágicas del flamenco actual. Ambos estuvieron acompasados por otra pareja jerezana de categoría: Chicharito y el Macano.

Jesús Méndez, Manuel Valencia, Chicharito y el Macano

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Jesús Méndez inaugura el ciclo "Flamencos por derecho"


Este próximo viernes da comienzo un ciclo que a priori rebosa flamenquería y calidad por los cuatro costaos. Se trata de una iniciativa de la Fundación Casa Patas en colaboración con Antonio Benamargó, dicha iniciativa tendrá por objeto llevar a la sala García Lorca cante y toque de primeras figuras del flamenco. La sala que alberga un aforo de 90 personas aproximadamente, posibilita acoger este tipo de recitales sin uso de megafonía, lo que le permite diferenciarse de otros recitales y acercarlo más al concepto intimista de una peña. El artista gana en cercanía con el público y viceversa, el silencio y el respeto se erigen en normas fundamentales y los duendes tienen mayor presencia en este formato de recital. El ciclo “Flamenco por derecho” se extenderá durante los meses de noviembre y diciembre, y los conciertos tendrán lugar los viernes y sábados de cada mes.

Cartel del ciclo "Flamencos por derecho"

jueves, 4 de abril de 2013

El fútbol pudo con Jesús Méndez

Fotografía: Santiago Moga


Difícil lo tenía Jesús para competir con el todopoderoso fútbol, y más cuando el equipo de la ciudad jugaba el partido más importante de su historia. Si además le sumamos que la afición malagueña siempre deja que desear, el resultado es un aforo de 40 o 50 personas.

Poco le importó al jerezano la poca asistencia para desplegar toda la jondura que corre por sus venas. Jondura heredada de una larga extirpe cantaora, la saga de los Méndez, de la que fuera matriarca la mismísima Paquera. Ahora, es Jesús quien recoge el testigo de sus antepasados para consagrarse como uno de los cantaores de referencia sin renunciar a la pureza, algo de mérito en los tiempos que corren.

El espectáculo pertenecía al ciclo Flamenco viene del Sur, que hacía una apuesta por el flamenco más ortodoxo.

Comenzó el recital haciendo Martinetes y Pregón de Macandé (por Pravianas) demostrando que no venía ni mucho menos a vender humo.

Jesús Méndez
Ya con la compaña de Manuel Valencia a la guitarra, Diego Montoya y Manuel Salado a las palmas, y Pedro Navarro al cajón, siguió por Cantiñas del Pinini y Alegrías donde si bien no brilló especialmente, estuvo correcto, con la fuerza que requieren las cantiñas utreranas.

Manuel Valencia y Pedro Navarro

“El futbol puede con todo, pero un poquito pa los flamencos ¿no?” Después de soltar esta frase, y acordándose de la tierra que le acogía esta noche, hizo un cante por Malagueñas, donde recreó dos estilos foráneos. En primer lugar hizo un cante de Chacón de dificilísima ejecución (Que te quise y que te quiero) donde si bien consiguió sacarlo adelante, vislumbró que no es el cante que mejor se ajusta a su voz. A este estilo le siguió la Malagueña doble de Enrique el Mellizo, que con pujanza logró domar.

Quiso el plazuelero llevarnos a su terreno. Su dominio absoluto del compás, su fuerza,  su pellizco y el buen hacer de Manuel con la bajañí,  hicieron remover las entrañas de más de un asistente con su Bulería por Soleá. Sin duda lo mejor de la noche. Deshojó estilos como el de La Moreno, Antonio la Peña, Serneta, Frijones y el cierre del Sordo la Luz.

Jesús Méndez y Manuel Valencia (Bulerías por Soleá):


Siguió a compás, pero esta vez de Tangos. Y por supuesto siguió luciéndose, estaba en su momento dulce, y prácticamente no saldría de ahí en lo que restaba de noche. Se entono como lo hiciera su tía Paquera. Homenajeó con un cantecito a Tío Gregorio, con esas formas tan personales que hacía éste. Una pincelaíta por Triana, y acabó metiéndonos en su bolsillo, un bolsillo que aun no se ha roto por por el sobrepeso de las imposiciones comerciales, un bolsillo en el que sólo hay espacio para el Flamenco.

Diego Montoya y Manuel Salado

Era el turno de los soníos negros como dijera El Niño de Jerez. El cante por Seguiriya de Jesús hizo oscurecer casi por completo el Teatro Cánovas. Y no sólo el cante, porque Manuel Valencia dio lo mejor en este palo, hiriendo con el bordón y dandole la justeza necesaria al cante de Jesús. Me resultó algo atípico la salida que hizo con una seguiriya de cierre, pero punto y a parte fue lo que vino tras este cante, una profunda queja a través del estilo de Diego el Marrurro y el cierre de Manuel Torre (Eran los días señalaítos).


Término de apuntillarnos con unos Fandangos. Salió por la Calzá donde hubo un ligero desajuste entre cantaor y guitarrista que no mermó la jondura de dicho fandango, continuó por Chocolate y cerro la tanda a capella con el estilo de Manuel Torre. Un auténtico poderío.

Jesús y Manuel

Como cabía esperar, cerro su actuación con una variada tanda de Bulerías. Dejando el sello de su barrio, de su familia y de Caracol. Y sobre todo dejando claro su dominio del compás, algo que algunos han puesto en tela de juicio. No hay que confundir el compás con la velocidad. De lo primero va sobrado, y en lo segundo evidentemente no es el Chaqueta ni Porrinas, pero, ¿acaso Chocolate o Tío Borrico tenían velocidad en la voz?