Vivimos en un tiempo donde el baile flamenco toma otros derroteros artísticos: adaptando distintas escuelas de danza a la flamenca, teatralizando los bailes para intentar canalizar ciertos mensajes, o en definitiva alejándolo de su estética primitiva. Esto me parece genial, el arte es movimiento, nunca mejor dicho en este caso, y por tanto tiene que buscar de otras fuentes donde alimentar su evolución. Con todo este ajetreo de evoluciones y devoluciones noto cierta carencia de verdad flamenca, de esencia, en definitiva de ese perfume tan característico que tiene que tener "lo flamenco", y que, como digo, en el baile a menudo escasea. Por suerte, siempre hay gente que se encarga de mantener las formas, la personalidad y el caracter de lo jondo. El moronense Pepe Torres es claro ejemplo de esto último. Él fue el encargado de poner flamencura en el Círculo Flamenco de Madrid, que de esta forma complementa su programación con la única vertiente que le faltaba por tocar, el baile.
![]() |
| Pepe Torres |
